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EL VALOR DE LA FIRMA EXTRAVAGANTE INSERTA EN UN PAPEL DE COMERCIO
Por: Germán E. Gerbaudo - 15/07/2011 - Revista: 253
 
I. Introducción.
El objeto de este trabajo reside en determinar el valor que corresponde asignar a las firmas extravagantes que suelen encontrarse en las letras de cambio, en los pagarés o en los cheques.
Con frecuencia suele observarse que en los citados papeles de comercio aparecen insertas en el reverso, firmas que no corresponden a la cadena de los endosos. La doctrina y la jurisprudencia desde largo tiempo vienen debatiendo el valor que cabe atribuirle a la citada firma, la que es denominada por algunos como vagante1 y por otros como extravagante2. Se trata como dice Horacio Fargosi de una cuestión que tiene indudable trascendencia práctica3.
En el presente trabajo pasaremos revista sobre las diferentes posiciones que se han desarrollado. Finalmente, expondremos nuestra opinión.
II. La firma en los actos cambiarios.
En el derecho cambiario existe el principio de autonomía o independencia de las declaraciones o firmas cambiarias. Esto significa que cada negocio jurídico relacionado al papel de comercio (emisión, endoso, etc) presenta el carácter de unilateral. Por lo tanto, la firma estampada en una cambial, en un pagaré o en un cheque es un elemento esencial que hace a la individualidad de la persona y constituye la exteriorización de la voluntad de obligarse cambiariamente. En tal sentido, Fernando Legón indica que “los distintos suscriptores del documento exteriorizan su voluntad de obligarse cambiariamente por medio de su firma, con absoluta independencia de las obligaciones que precedentemente o a posteriori, pudieron o podrán asumir otros suscriptores de la letra de cambio”4.
En caso que en el anverso de la letra aparezca una firma que no pueda atribuirse al librador ni a un aceptante no ofrece mayores dificultades dado que la cuestión es contemplada por la propia ley cambiaria. En efecto, el art. 33, tercer párrafo, del decreto ley 5965/63 establece que “Se considera otorgado el aval con la simple firma del avalista puesta en el anverso de la letra de cambio, salvo que esa firma fuese la del girado o la del aceptante”5.
Por lo tanto, conforme indica la doctrina dominante el aval debe registrarse en el anverso de la letra de cambio, como una consecuencia del formalismo cambiario6 o del principio de formalidad tasada7. Por ello, la ley presume que la firma que aparece inserta en el anverso del documento, sin indicación del acto cambiario que refrenda, y sin que pueda atribuirse al librador u aceptante se considera que es un aval otorgado a favor del librador8.
III. Posiciones en la doctrina.
El problema se presenta con la firma inserta en el reverso del título sin indicación del acto cambiario al cual se vincula. En este caso la ley no establece presunción alguna, presentándose así, el conocido problema de las firmas vagantes o extravagantes que desde hace tiempo viene debatiéndose en la doctrina y en la jurisprudencia sin que exista un consenso al respecto.
Durante el régimen anterior al decreto ley 5965/63 la cuestión no ofrecía mayores dificultades. Ello en virtud de que el art. 680 del Código de Comercio no requería un lugar determinado donde debía extenderse el aval, como tampoco exigía forma sacramental para su constitución. Recuerda Francisco Migliardi que frente a esta regulación la jurisprudencia “sostuvo que la constitución del aval no requería fórmula sacramental alguna, pudiendo bastar la sola firma puesta en el documento, si las circunstancias del caso justificaran que sólo se insertó por aval, pudiendo acreditarse la calidad de avalista por todos los medios de prueba admitidos en materia comercial”9.
En la actualidad, el régimen cambiario vigente, dado por el decreto ley 5965/63, no exige fórmulas sacramentales para otorgar el aval, resultando suficientes las expresiones «por aval» u otra equivalente. Pero –como expresamos- establece la presunción que el aval resulta de la sola firma del avalista colocada en el anverso de la letra de cambio, siempre que la misma no fuese atribuible a la del girado o la del librador.
En consecuencia, el interrogante es determinar el valor que cabe asignarle a la firma puesta al dorso o reverso sin referir a acto cambiario alguno.
Habitualmente las firmas que se insertan en el reverso del título son endosos10. Sin embargo, puede suceder que no correspondan a la cadena de endosos y, por lo tanto, surge el interrogante respecto al valor que cabe asignarle a dicha firma.
Las alternativas posibles han sido expuestas por la doctrina.
1. Las firmas extravagantes carecen de valor y no producen consecuencias cambiarias.
En esta posición se ubica Horacio Fargosi quien expresa que “en la textura del art. 33 resulta claro que la indicación “por aval”, en las firmas colocadas en el “retro” del documento se presenta como esencial; y contradiría en forma categórica a la economía del régimen que el interprete debiera integrar la declaración cambiaria con elementos extraños al título mismo.
Cuando la ley impone una forma cambiaria, determinada la misma no es suplible con indagaciones que quiebren los principios estructurales de los títulos de crédito, y si tenemos en cuenta que el aval sólo puede considerarse configurado con la firma colocada en el anverso o en el reverso, mediando cláusula de garantía, es intuitivo que la falta, en este último caso, del requisito de forma excluye la posibilidad de que se haya configurado el aval”11. Agregando luego que “quizás la postura que propiciamos, vale decir, la ineficacia cambiaria de las firmas extravagantes, pueda aparecer como excesiva o rígidamente formalista. Sin embargo estimamos que ella es la única que se compadece con la estructura del ordenamiento cambiario”12. Asimismo, concluye que “si la declaración cambiaria carece de los requisitos de forma puestos por la ley (en el caso, la cláusula de garantía), no es posible indagar la voluntad o suplir las omisiones por vía presuncional o por elementos extraños al documento y esto incluso por la función de legitimación que cumple”13.
Mario Bonfanti y José Garrone expresan que “la firma colocada al dorso del documento –interrumpiendo la cadena de endosos- podría considerarse como no escrita, al violarse los principios formalistas mencionados”14.
2. Las firmas vagantes tienen validez y producen consecuencias jurídicas.
En otra posición se razona que no puede negarse la validez de las firmas extravagantes. En tal sentido se expresa que “no podría autorizarse al autor de esa firma insuficiente a oponer la irrelevancia de su propia expresión jurídica, pues sería autorizar a alegar un vicio causado por el propio postulante, conducta ésta abiertamente contraria a elementales principios de buena fe, circunstancia por demás prohibida por vía del art. 1049, Cód. Civil”15.
Ahora bien, admitiéndose que este tipo de firmas colocadas en el reverso de los títulos tienen validez, la doctrina discute respecto al carácter que cabe asignarle a la misma.
a) Debe considerarse un endoso en blanco.
El endoso en blanco se opone al endoso regular o pleno y es aquel que presenta como “requisito único pero suficiente; la firma del endosante”16. Es decir, en esta clase de endoso no es necesaria ni la indicación del beneficiario ni la fecha de suscripción.
Esta tesis es seguida por autores alemanes y franceses17.
La crítica que se formula a la misma es que el firmante para quedar obligado como endosante debe estar legitimado en los términos del art. 17 del decreto ley 5965/6318.
b) Debe considerarse como aval.
La firma colocada en el reverso del título, sin indicación del acto cambiario al que refrenda, es un aval.
En esta tesis Elisa Kabas de Martorell y Ernesto E. Martorell sostienen que “quien por despreocupación y desinterés asume un riesgo indebido –en la hipótesis, estampar la propia firma en el anverso de un título de crédito- debe resultar obligado por el acto que ha llevado a cabo”19. Agregando luego que “después de todo, la experiencia indica que no sólo el hombre medio es reticente para firmar lo que no conoce, sino que –además- es absolutamente infrecuente que alguien firme un pagaré que le exhibe un tercero, si no hay una causa que lo justifique”20. Asimismo, expresan que “si pese a ello un sujeto firma en el reverso de un cheque o un pagaré, lo razonable es que se le otorgue a esa signatura un contenido obligacional, y –a falta de aclaración- se lo tenga por aval extendido a favor del librador del título”21.
En otro trabajo anterior los autores sostuvieron la misma posición22.
También en esta perspectiva se ubican otros doctrinarios23.
En esta tesis se consideró aval a la firma puesta por el gerente de una sociedad anónima y colocada al dorso de un pagaré librado por su representada. Así se expresó que “es improcedente la excepción de inhabilidad de título opuesta por quien no siendo beneficiario de un pagaré, estampa su firma en el reverso del título, pues dicha signatura tiene un contenido obligacional y, a falta de aclaración al respecto, debe ser tomada como aval extendido a favor del librador”24. Agregándose que “es avalista quien no siendo beneficiario de un pagaré -en el caso, gerente de la sociedad anónima libradora- estampa su firma en el reverso del título sin ninguna aclaración acerca del carácter en que lo hace”25.
c) Debe considerarse una garantía cambiaria atípica.
Esta postura es desarrollada en Italia por Gianfranco Campobasso. El autor considera que si la firma extravagante no es endoso ni aval debe considerarse una garantía cambiaria atípica por oposición al aval que es una garantía cambiaria típica26.
IV. Nuestra opinión.
En primer lugar pensamos que debe atribuírsele valor a las firmas extravagantes. En tal sentido, sostenemos que debe primar la realidad por sobre los formalismos que establece la ley cambiaria. Nadie firma una letra, un cheque o un pagaré sin saber que está signando un título de crédito, ignorando que su firma constituye una manifestación de voluntad que lo coloca como obligado cambiario. Es decir, consideramos poco probable que una persona firme un título de crédito sin saber que ello le traerá aparejado consecuencias jurídicas.
Asimismo, siguiendo la misma línea argumentativa entendemos que si quien firmó la letra, el pagaré o el cheque pretende luego desconocer su calidad de obligado cambiario estaría actuando contra sus propios actos. De lo contrario, se estaría admitiendo que el autor pueda alegar un vicio que el mismo causó.
Una vez admitida la circunstancia de que la firma posee relevancia jurídica cabe indagarse qué valor corresponde asignarle a aquella. En tal sentido, entendemos que si no puede catalogársela como endoso en blanco cabe consignarla como aval otorgado a favor del librador.
Al respecto, sostenemos que debe distinguirse según la firma vagante prosiga a un endoso en blanco o a uno nominal.
En el primer caso, no hay obstáculo para que la firma vagante que sigue a un endoso en blanco pueda ser catalogada también como endoso en blanco dado que no interrumpe la cadena de endosos. Se trata del supuesto de que al endoso en blanco, lo prosigue la firma vagante y luego otro endoso en blanco o nominal. La firma vagante no interrumpe la cadena regular de los endosos. Por lo tanto, el firmante asume todas las consecuencias jurídicas que derivan de su calidad de endosante. En consecuencia, si se trata de una letra de cambio garantizará la aceptación y el pago de la misma (art. 10 del decreto ley 5965/63); si se trata de un pagaré o cheque garantizará el pago (art. 10 del decreto ley 5965/63 y art. 16 de la ley 24.452).
En el segundo supuesto, si la firma vagante prosigue a un endoso nominal no resulta factible calificarla como endoso en blanco dado que interrumpe la cadena regular de los endosos. En consecuencia, el portador del título –beneficiario del último endoso- no puede calificarse como portador legítimo dado que la firma vagante ha interrumpido la cadena regular de los endosos y no puede, en consecuencia, acreditar su legitimación mediante la sucesión ininterrumpida de los endosos. Sin embargo, como ya hemos expuesto, consideramos que a dicha firma cabe atribuirle consecuencias jurídicas. Es por ello que entendemos que la citada firma debe ser considerada como un aval a favor del librador, conforme resulta de la última parte del art. 33 del decreto ley 5965/63 que indica que “el aval debe indicar por cuál de los obligados se otorga. A falta de esta indicación se considera otorgado por el librador”. La disposición es aplicable al pagaré en virtud de lo dispuesto por el art. 103 del decreto ley 5965/6327 y al cheque en razón de lo indicado por el art. 65 de la ley 24.45228. Nos parece que esta es una solución justa en razón de que si se negara el valor a la firma vagante sólo beneficiaría al firmante, quien actuó de manera negligente estampando su firma al dorso del documento. Es razonable pensar que nadie firma un título cambiario sin saber qué es lo que está suscribiendo, sin voluntad de asumir consecuencias jurídicas. Por lo tanto, el signatario debe considerarse un avalista del librador.
Citas:

1 GÓMEZ LEO, Osvaldo R., “El aval en el cheque y una firma “vagante”, en L.L. 1982-B, 291; RODRÍGUEZ, Leonardo G., “La firma vagante en el reverso de un papel de comercio”, en “Revista de Derecho Comercial y de las obligaciones”, Buenos Aires, Lexis Nexis, Nro. 223, marzo/abril 2007, pág. 593.
Para el Diccionario de la Real Academia Española “Vagante” refiere a “que vaga o anda suelto y libre” (Diccionario de la Lengua Española, 22ª edición, http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=Vagante).
2 FARGOSI, Horacio P., “Aval y firmas extravagantes”, en L.L. 136, 1519.
De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española, “extravagante” tiene seis acepciones resultando trascendente para nuestra cuestión la primera y la segunda. Así, en su primera acepción se indica lo siguiente: “que se hace o dice fuera del orden o común modo de obrar”. En tanto que en la segunda se expresa: “Raro, extraño, desacostumbrado, excesivamente peculiar u original” (Diccionario de la Lengua Española, 22ª edición, http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=extravagante).
3 FARGOSI, H., op. cit., pág.1519.
4 LEGÓN, Fernando A., “Letra de cambio y pagaré”, 2ª ed., Buenos Aires, Abeledo Perrot, 2001, pág. 88.
5 El precepto presenta un error de redacción cuando expresa “…que esa firma fuese la del girado o la del aceptante”. La doctrina señala que debe ser interpretado en el sentido de que refiere a “…que esa firma fuese la del girado o la del librador”. En tal sentido, Osvaldo Gómez Leo expresa que “se trata de un simple error de traducción de la Ley Uniforme, pues la norma debe ser entendida racionalmente, considerando como avalista a cualquier firma puesta en el anverso que no corresponda a la del librador o aceptante” (GÓMEZ LEO, Osvaldo R., “Manual de derecho cambiario”, Buenos Aires, Depalma, 1994, pág. 219). En sentido similar, Ignacio A. Escuti, sostiene que “la norma tiene un error de redacción: debe interpretarse racionalmente y conceptuarse como avalista al firmante en el anverso del título que no sea ni el librador ni del aceptante” (ESCUTI (h), Ignacio A., “Títulos de crédito”, 5ª ed., Buenos Aires, Astrea, 1998, págs. 116 y 117). Asimismo, José Alberto Garrone y Gastón Federico López indican que “nuestra ley cambiaria ha incurrido en un error material al transcribir la Ley Uniforme, por cuanto en lugar de la última palabra del apartado, donde dice aceptante, debe leerse librador. De lo contrario no tendría sentido el texto legal, considerando que la exclusión del librador se explica porque de otra manera tendríamos una repetición ineficaz de la firma de éste y no la del aceptante” (GARRONE, José Alberto y LÓPEZ, Gastón Federico, “Derecho Comercial”, 2ª ed., Buenos Aires, Abeledo Perrot, 2008, pág. 103).
6 BONFANTI, Mario A. y GARRONE, José A., “De los títulos de créditos”, 2ª ed., Buenos Aires, Abeledo Perrot, 1976, pág. 421.
7 GÓMEZ LEO, O., “Manual…”, cit., pág. 219.
8 RODRÍGUEZ, L., op. cit., pág. 593.
9 MIGLIARDI, Francisco, “Determinación de la calidad de avalista del suscriptor de una obligación cambiaria”, en L.L. 1980-C, 539.
10 Carlos Gilberto Villegas señala que el endoso es “una declaración unilateral efectuada en un título cambiario, que se perfecciona con la entrega del título, incondicional, integral e irrevocable, que tiene por objeto transmitir la posesión del título y que obliga solidariamente al endosante respecto de la aceptación y el pago” (VILLEGAS, Carlos Gilberto, “El cheque”, Santa Fe, Rubinzal Culzoni, 1998, págs.. 243 y 244).
11 FARGOSI, H., op. cit., pág. 1519.
12 Id., pág. 1519.
13 Id., pág. 1519.
14 BONFANTI, M. y GARRONE, J., op. cit., pág. 421.
15 MUGUILLO, María Teresa y MUGUILLO, Roberto Alfredo, “Requisitos de la letra de cambio y el pagaré”, en “Tratado de Derecho Comercial”, “Títulos de crédito”, Ernesto Eduardo Martorell (Director), Roberto A. Muguillo (Coordinador), Buenos Aires, La Ley, 2010, t. VIII, págs. 41.
16 GÓMEZ LEO, O., “Manual…”, cit., pág. 174.
17 En este sentido: STRANZ. M. (en Alemania) y LESCOT, P. y ROBLOT; R., (en Francia), ambos citados por GÓMEZ LEO, Osvaldo R., “El aval en el cheque y una firma “vagante”, en L.L. 1982-B, 291.
18 Véase: ESCUTI (h), I., op. cit., pág. 118; JUNYENT BAS, Francisco y MOLINA SANDOVAL, Carlos A., “El aval”, en L.L. 1/12/2008, pág. 1.
El art. 17, en su primera parte, del decreto-ley 5965/63 expresa que “El tenedor de la letra de cambio es considerado como portador legítimo si justifica su derecho por una serie ininterrumpida de endosos, aun cuando el último fuese en blanco. Los endosos cancelados se considerarán, a este efecto, como no escritos. Si un endoso en blanco fuese seguido por otro endoso, se considera que el firmante de este último ha adquirido la letra por efecto del endoso en blanco”. Un texto similar se encuentra en el art. 17 de la ley 24.452.
Martín E. Paolantonio señala que “la legitimación es un concepto de gravitante interés en la teoría general de los títulos valores” (PAOLANTONIO, Martín E., “Régimen legal del cheque”, Santa Fe, Rubinzal Culzoni, 1999, pág. 47). Por su parte, Osvaldo Gómez Leo indica que puede considerarse genéricamente a la legitimación como “la situación jurídica de derecho sustancial, en virtud de la cual el portador regular de un título de crédito se halla en condiciones para exigir todas las potestades (o derechos) jurídico-económicas resultantes del documento que le presenta al sujeto requerido para cumplir la prestación en él representada, quedando ese sujeto en condiciones de cumplir y liberarse válidamente” (GÓMEZ LEO, Osvaldo R., “Lecciones de Derecho Cambiario”, Buenos Aires, Ad Hoc, Nro. 1, “Circulación del crédito”, 2006, págs. 40 y 41). Definiendo luego a la legitimación activa como “la situación jurídica –entendiendo por ella el conjunto de requisitos formales que el sistema cambiario exige cumplimentar al portador de un título de crédito, a efectos de proteger suficientemente los valores esenciales de la circulación (certeza, rapidez y seguridad)- por la cual ese portador, si exhibe (o presenta) el título que ha cumplido en forma aparente con la ley de circulación de la especie de que se trate (al portador, a la orden o nominativo) es considerado legitimado activo, atribuyéndole idoneidad jurídica para requerir válidamente el pago, independientemente de que sea propietario del documento y titular del derecho de crédito (GÓMEZ LEO, O., “Lecciones…”, cit., pág. 41).
19 KABAS DE MARTORELL, Elisa y MARTORELL, Ernesto E., “La firma puesta al dorso de un pagaré a la que no pueda adjudicarse el carácter de endoso debe ser tenida por aval”, en L.L. 1990-C, 180.
20 Id., pág. 180.
21 Id., pág. 180.
22 KABAS DE MARTORELL, Elisa y MARTORELL, Ernesto E., “La firma extraña puesta al dorso de una letra o pagaré debe ser tenida por aval otorgado a favor del librador o suscriptor”, en L.L. 1989-A, 237.
Asimismo, puede verse: MARTORELL, Ernesto E., “Pese al legislador el cheque puede circular y ser garantizado “por aval”, en L.L. 1989-E, 977.
23 ALEGRIA, Héctor C., “El aval”, 1ª ed., Buenos Aires, Astrea, 1975, pág. 147.
24 C. Apel., Civ., Com., Laboral, de Paz Letrada de Curuzú Cuatia, “Libres Cambio S.A. c/ Anmay S.A. y otro”, 25/08/2000, en L.L. Litoral 2001, pág. 1210.
25 C. Apel., Civ., Com., Laboral, de Paz Letrada de Curuzú Cuatia, “Libres Cambio S.A. c/ Anmay S.A. y otro”, 25/08/2000, en L.L. Litoral 2001, pág. 1210.
26 CAMPOBASSO, «La firma cambiaria strvagante», Riv. Dir. Com. (I), T. 1, 1970; pág. 44, citado por GÓMEZ LEO, O., “El aval…”, cit., pág. 291.
27 El art. 103 en su parte pertinente expresa que “Son igualmente aplicables al vale o pagaré las disposiciones relativas al aval (arts. 32 al 34); si el aval, en el caso previsto por el art. 33, último párrafo, no indicara por cuál de los obligados se otorga, se considera que lo ha sido para garantizar al suscriptor en el mismo título”.
28 El art. 65, bajo el título de reglas supletorias indica que “En caso de silencio de esta ley, se aplicarán las disposiciones relativas a la letra de cambio y al pagaré en cuanto fueren pertinentes”.
 

 
 
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